lunes, 28 de enero de 2013

Mujer-floreciendo






La Mujer-flor alberga una semilla que le crece por dentro, llenándola de raíces, de a poquito. Es una semilla minúscula, hambrienta, que le ha desperdigado ramificaciones por todo el cuerpo, llenándole los sueños, el corazón y el futuro.

La miro y sigo viendo a una mujer entera, íntegra, única. Pero si me fijo bien, puedo vislumbrar a través de su piel minúsculas ramas enrolladas a sus capilares, brotes de vida que le laten en las palabras, en la mirada, en la sonrisa. Me dice que pronto llegará la primavera. No sabe que la tiene dentro, que le está estallando en el centro mismo de su existencia, anegándola de olor a azahar y polvillo de pétalos.

Esta Mujer-flor, Mujer-árbol frutal, hoy re-nace, hoy dibuja un nuevo anillo concéntrico en su tronco. Y celebra la vida.

Y pienso, mientras la escucho y tomamos batido de chocolate, que no hay nada más mágico que una mujer metamorfoseada en árbol, flor, semilla y raíces. Como diría El Principito: "El tiempo que perdiste con tu rosa es lo que la hace tan importante"

Feliz año, florecilla.




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