jueves, 24 de enero de 2013

Cosiéndome


No me cortaron con el mismo patrón, se les perdió la tiza morada que marcaba suavemente el recorrido del hilo, no hubo alfileres sujetándome al nacer. No tengo las medidas esperadas, sobre todo las del pensamiento, ni las pretensiones tampoco. No cumplo los criterios de calidad para salir al mercado, ni las medidas de seguridad. No soy apta para todos los públicos y me logro mantener fuera del alcance de los niños.

Quizás es un problema de grados, coordenadas o quizás no. Quizás es porque mi madre nunca supo coser. Quizás me diferencien los millones de litros de leche ingeridos, las peleas con mis hermanos o el pueblo perdido en el que me tocó nacer en esta reencarnación.

Perdí la cuenta de las veces que cosí sin hilvanarme. La descreencia de que pueda mantenerme dentro de estas costuras por mucho tiempo, sin desparramarme en espuma y vísceras. La necesidad de machacar el dedal que me protege de sangrar mis errores. Perdí la cuenta de los enveses y reveses.

No tengo marcada la línea discontínua por donde cortar.
Y sólo yo empuño esta tijera.
 

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