domingo, 6 de febrero de 2011

Sentado en el camino

Caminantes de un sendero que no empezamos ni terminaremos. Alguien nos dio cuerda y nos dejó sobre el camino. Ahora miras tus piernas moverse, levantas la vista adelante y atrás, horizontes lejanos. Alrededor, otros caminantes. Más allá, campo. Al llegar la noche, buscas reunirte y tomar una copa con quien planea acampar en los prados, cruzar el río, andar sin brújula. Del todo es posible alguien nos quiso desengañar. No le creímos. Ahora no sabemos a dónde ir.

Día mundial contra la ablación de clítoris. Humanas que hace miles de años perdieron en la lucha por tener el brazo más fuerte. Aún hoy lo sufren. De nada nos sirvió la inteligencia. Egipcios cansados toman el turno de la antorcha olímpica de la eterna revolución. De fondo, las pirámides. Estados ricos perdidos entre PIB e IPC. Sus ciudadanos mendigan años de esclavitud laboral. Homínidos buscan almas gemelas, buscando sentidos para vivir.

Una mala noche, o un sueño fugaz. Un dolor de muelas. Una memoria demasiado productiva. Laberintos sin compañía, ni luz ni vino tinto, decía Sabina. Recodos donde descansar, donde leer poesía, donde comer y lamer carne humana... y respirar hondo. Luego volver a caminar. Mañana será otro día. Mañana... todo habrá terminado, con permiso de Dostoievski.

Kepler, el de la elipse, puso nombre a un telescopio con inquietud por buscar nuevos planetas ahí fuera. Y encuentra tantos que no ceja.  De todos los colores. De todos los tamaños. Y lo cierto es... que me encantaría visitarlos. ¿Me acompañas?
 

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