domingo, 7 de junio de 2015

Volver a expresar

Debe ser una necesidad innata. Ya sea gritando, hablando mucho, gesticulando, canturreando. Ya sea con la pintura, la escultura, con el arte. Escribir canciones e inventar sonetos. Corcheas. Construir una silla, una mesa, una casa. Hacer ropa, velas, zapatos, jarrones. Dibujar. Conversar con los amigos entre cervezas. Chatear, twittear, instagramear. 

Escribir. Mirar.

Debe ser una necesidad innata esa de expresarse. Por un medio u otro. Puedes elegir el camino más vulgar de vociferar tus impresiones o el más elevado en forma de versos alejandrinos. Pero de un modo u otro algo nos llama desde dentro a contar lo que sentimos ante la finitud de una vida que nos cuesta asumir. ¿No os pasa?

¿Será que necesitamos que los demás nos conozcan por esa cansina soledad que arrastramos? ¿O será que, aun solos, el auto-leernos o auto-escucharnos nos basta en diálogo retroalimentado? ¿Por eso escribimos diarios y poemas que nadie leerá?

Creo que ha llegado el momento de volver a escribir en este blog.   

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