En éstas estamos.
Mi verdad, tu verdad,
y la puta verdad.
Cada día llego a casa con las manos llenas de humanos desbordados por el precipicio al que creen abocadas sus vidas. Siento la sociedad cada vez más infantil, más dependiente. Los miro y veo pajarillos con las bocas abiertas, piando desesperados, esperando a que el alimento les llegue caído del cielo.
Me cuesta pensar que la gente no disfruta de las cosas pequeñas, que no agradece cada día lo que de bueno tiene, que olvidan que somos perecederos. Como los yogures. Con fecha de caducidad.
Pero claro, así es como yo veo las cosas. Que no es como las ves tú, ni como son en realidad. O en ficción.
Les pregunto por el sentido de sus vidas. Respuestas vagas. Me lo pregunto y no tengo algo mejor que devolver, pero sí me saco de la manga una ilusión cuando el fango me anega la nariz. Al menos es algo.
La vida es corta, pero ancha. Tengo las tardes libres.
Tus recuerdos, mis recuerdos y lo que de verdad pasó. Tu versión, la mía y un limbo de sucesos pinchados con alfileres, que nadie más vino a presenciar.
No me vengan con tristezas pseudoexistenciales y valores impostados. Un día, no muy lejos, todo acabará. Mañana, mañana todo habrá acabado...
martes, 23 de octubre de 2012
sábado, 6 de octubre de 2012
SIN-REMEDIO
Publicado por
Olvido
a las
20:46
Temo estar enferma de una desgana irreversible y mortal.
Sufro de aversión al esfuerzo mental (y físico) de cualquier tipo.
Tengo miedo de estar degenerando en un ser de zapping-sofá con un mando a distancia o ratón como apéndice añadido a mi anatomía.
El éxito es una meta incierta que me causa indigestión al mezclarlo con el placer.
Últimamente noto en mi vida una orientación exclusiva a la consecución de fines útiles y me estoy volviendo adicta a las recompensas.
La responsabilidad es un ancla que me arrastra al fondo de un vaso de cerveza.
El tiempo supera los límites de velocidad en mi vida y cada día tengo la sensación de que esta partida esta pérdida desde hace mucho (tiempo).
A veces me despierto con el cerebro bañado en aminas y los receptores adrenérgicos saturados; todo mi cuerpo atento a una amenaza:
la pereza
ADN
Publicado por
Olvido
a las
19:12
Todos los niños vienen al mundo con un palito en la mano, y allí está todo escrito.
Es un sorteo que se produce por encima de ti, antes que tu voluntad y a pesar tuyo.
Susana Tamaro.
Las investigaciones y hallazgos científicos relevantes, no han parado de sucederse en el campo de la genética. Aun recuerdo cuando se anunció la secuenciación completa del genoma humano, y en mis estudio formativo no paro de encontrar determinada enfermedad asociada a tal gen.
Parece increíble que con cuatro moléculas (citosina, guanina, adenina y timina) se determina un ser vivo. En realidad es un proceso complejo en que todo está sometido a regulaciones mediante inhibiciones, sobre-expresiones, reparaciones, mutaciones, liofilizaciones y un sinfín de etcetéras.
El caso es que esos genes esconden una información nuestra, personal (y de raza) que van a determinar el color de nuestro pelo, la forma de la boca, el ritmo de metabolización del alcohol, alguna que otra enfermedad,... Realmente no todo es genético, afortunadamente parte de lo que somos y nos ocurre viene modulado por el ambiente y eso nos da, al menos, un grado de libertad.
Pero también existen aquellos casos en los que somos esclavos de la genética, una herencia que nos ha sido sobre-impuesta y de la que no hay escapatoria conocida. Hay enfermedades que no dependen de otra cosa que de una mala combinación de nucleotidos, genes o cromosomas. Algunas hacen que sólo te pierdas algunos colores, otras te condenan a no poder enviar señales a los músculos, otras te aíslan del mundo o te impiden eliminar sustancias que al ir acumulándose te envenenan lentamente....
Hace poco, a raíz de un paciente de urgencias, pensé en la Corea de Huntington, una enfermedad autosómica dominante con penetrancia completa, lo que quiere decir que si tu padre o tu madre la padecen, tienes un 50% de probabilidades de heredar el gen y en ese caso padecer la enfermedad sin remedio. Lo cruel es que se empieza a manifestar en torno a los 30 años con movimientos anormales, trastornos psiquiátricos y degeneración neuronal progresiva.
A nivel de molecular, está causada "simplemente" por un mayor número de repeticiones de un triplete de nucleotidos: citosina-adenina-guanina en el cromosoma 4. El diagnostico genético es técnicamente fácil de hacer, pero el problema radica en hacerlo en aquellas personas que aun no tienen síntomas puesto que ser portador es estar sentenciado a la invalidez y muerte prematura.
Así es la genética: fascinante....y terrible
miércoles, 3 de octubre de 2012
Los días grises
Publicado por
nietzsche
a las
20:23
Has dormido mal, incómodo, con dolor que no se calma con un cambio de postura, como el del cólico nefrítico. Has dormido entre tus propios algodones, buscando la calma y el calor del interior de tu cascarón. Ese del que prometes no volver a salir. Te acurrucas en el rincón, esperando que la cáscara se recomponga, que vuelva a crecer, y a tapar el viento que entra y te hiela por dentro.
Despiertas (si es que alguna vez llegaste a dormir en esas horas). Y te enfundas el traje de autómata, de androide programado para cumplir con sus compromisos sociales, laborales, protocolarios. Pero los músculos de tu cara parecen no haber despertado, nada sería capaz de arrancarte una sonrisa. Parpadeas y caminas con sigilo por los pasillos de la oficina, sin ganas, hastiado. Miras con desprecio a los coches que te acompañan en la carretera, que descubres como el invento más feo del hombre.
Te alimentas de chocolate. Escuchas música que desgarre, no que cure. Te remueves en la vida como apaleado y en el suelo. Como si los golpes ya no dolieran. Piensas que algo falla, y que tú no eres de aquí, sino de otro sitio, real o ficticio. A tu alrededor todo causa indiferencia. Ensimismado en la nada. Da igual lo que ocurra, eres incapaz de mostrar sorpresa.
Vuelves a casa y un sofá o una cama te esperan. Te ofrecen un cojín o una almohada en la que hundirte. Estas cansado, y lo agradeces. Sabes que tienes una herida. Te tocas y rebuscas en la piel, pero no hallas nada. Es herida de las que no se lamen. De esas que cambian el color de los días, independientemente de nubes o soles, los vuelven grises como el asfalto, el cielo lluvioso, o el pegamento de trocitos de cáscara.
Días grises en los que nada tiene color ni luz.
Despiertas (si es que alguna vez llegaste a dormir en esas horas). Y te enfundas el traje de autómata, de androide programado para cumplir con sus compromisos sociales, laborales, protocolarios. Pero los músculos de tu cara parecen no haber despertado, nada sería capaz de arrancarte una sonrisa. Parpadeas y caminas con sigilo por los pasillos de la oficina, sin ganas, hastiado. Miras con desprecio a los coches que te acompañan en la carretera, que descubres como el invento más feo del hombre.
Te alimentas de chocolate. Escuchas música que desgarre, no que cure. Te remueves en la vida como apaleado y en el suelo. Como si los golpes ya no dolieran. Piensas que algo falla, y que tú no eres de aquí, sino de otro sitio, real o ficticio. A tu alrededor todo causa indiferencia. Ensimismado en la nada. Da igual lo que ocurra, eres incapaz de mostrar sorpresa.
Vuelves a casa y un sofá o una cama te esperan. Te ofrecen un cojín o una almohada en la que hundirte. Estas cansado, y lo agradeces. Sabes que tienes una herida. Te tocas y rebuscas en la piel, pero no hallas nada. Es herida de las que no se lamen. De esas que cambian el color de los días, independientemente de nubes o soles, los vuelven grises como el asfalto, el cielo lluvioso, o el pegamento de trocitos de cáscara.
Días grises en los que nada tiene color ni luz.
a día de hoy
Publicado por
FOLIE
a las
18:32
Este equilibrio mío
preclaro y precario
que busca en la agenda mental un humano que llevarse a la boca
que sueña con licantropía y estepas y asaltos a rebaños en horas nocturnas
de ovejas lanudas y dóciles a las que preguntaría cómo se hace para rellenar las horas
para parecer ordenada y alegre y no sentir ganas de huir con los ojos abiertos y gastados de tanto mirar.
Soy un descontrol subterráneo de un sistema que desconfía y controla,
soy desobediente despilfarradora de horas
que sueña con no tener jefes ni rey ni dios.
Hubo un tiempo en que yo misma sabía relativizar todo
y ahora siento que a quien se relativiza es a mí.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Demasiado tiempo sin escribir...
Publicado por
FOLIE
a las
23:07
Quise saberlo todo.
vivirte cada segundo de los que me perdí por no conocerte desde el día en que
naciste. quise
disfrazarme de tus
vecinos, ser el pomo de la puerta de tu habitación, tu ropa interior de cuando
eras adolescente. quise aprenderme de memoria las fotos de todos los carnets de
identidad que tuviste. quise mutarme en cada compañero de clase, en cada entrenador
de fútbol, en cada familiar cercano. quise convertirme en tus primeros esquís.
quise olerte la piel a cada año que cumplías, quise ver cómo los jerseys te
iban quedando pequeños, quise sentir tu
cuerpo desbordando los límites del espacio y la belleza. quise mutarme
en tus cubiertos, en el embozo de las sábanas para sentir tu aliento dormido cerca, muy cerca. quise, sobre todo, ser la piel de las chicas, de las mujeres, de las
señoras escalofriadas debajo de tus zarpas. quise conocer tus fantasías
eróticas, escudriñar al milímetro tu cara en el orgasmo. quise metamorfosearme
en mucosas húmedas invadidas por tus ganas, quise ser el impulso eléctrico que
te hiciera bombear el corazón cuando los demás lo llamaban amor. quise saber
cuándo, cómo y porqué. dónde y cuántas.
Dijiste que era
demasiado, las gentes dijeron que era demasiado, las instituciones dijeron que
era demasiado, la moral, la educación, la antropología, la psiquiatría, la
religión, la prensa dijo que era demasiado.
Demasiado…
He tragado, una a
una, todas las letras de las palabras de las frases de las preguntas que nunca
te haré.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Diada y nación
Publicado por
nietzsche
a las
20:23
Como cuando observas a unos niños jugar que se caen al tropezar con un escalón o que intentan subirse a una silla para alcanzar algo... y te ríes... así ríe uno a veces al observar a los humanos. Crisis económica que afecta a gran parte de la población de este país. Movimiento independentista catalán resurgido en base al nacionalismo. ¿Hay alguien que no encuentre una relación directa entre el primer suceso y el segundo? La libertad del ser humano queda en entredicho al ver como las revoluciones, las independencias y las guerras empiezan cuando unos cuantos lo deciden, y cuando el caldo de cultivo es el idóneo. Los hilos mueven la masa.
La nación es un concepto que se inventaron los reyes porque necesitaban convencer a millones de súbditos para que le obedecieran, que aceptaran sus leyes, que fueran a la guerra por defender sus fronteras, y que pagaran sus impuestos para llenar las arcas reales. Antes de esto no había nación ninguna. Había un estado feudal, donde unos señores eran dueños de una tierra y sus siervos le obedecían. La figura del rey era más diplomática que autoritaria. Y el estado estaba conformado, en población, por las personas que vivían en los feudos; y, en gobiernos, por la aristocracia propietaria. Aún así, si era difícil mover a un ejército motivado sólo por esto, siempre quedaba la religión. Ningún soldado fue más animado a la guerra (por nueve veces) que los cruzados, a pesar de que (por nueve veces) la expedición terminara en un rotundo fracaso.
Con el cambio de sistema político y el aumento del poder del rey, era necesario una mejor excusa para llevar a los súbditos a la contienda. Y, definitivamente, cuando el Estado-Nación se convierte en paradigma hegemónico de sistema político será cuando caigan las monarquías y aparezcan los regímenes democráticos. Porque... ¿cómo obligar a un pueblo a obedecer a un gobierno que ni es rey, ni heredero de ninguna sangre azul, ni elegido por dios? ¿Por quién morir en batallas sin sentido que no interesan a nadie? ¿Cómo pagar impuestos si mi tierra es mía y no de ningún señor? Muy sencillo. Compartimos una historia común, una cultura, unos héroes, unos símbolos, una bandera y un himno. No permitiremos que hagan daño a nuestra nación. Nuestro sentimiento y amor a la patria es superior a cualquier cosa. Un invento magnífico.
Sobre el nacionalismo hemos construido nuestras actuales sociedades y estados. Y sobre él en parte seguimos (sólo hay que echar un vistazo a unos Juegos Olímpicos). Sin el concepto de nación quizá hubiera sido imposible lograr la democracia.
Pero aparte de sus bondades, también quedan algunas lagunas... Se puede identificar como nación una comunidad que tiene en común una serie de rasgos culturales como lengua, religión, tradición e historia. Pero claro, dependiendo del intervalo de fechas por el que optemos, nos pueden surgir unas naciones u otras. Así, un sevillano, por ejemplo, puede reclamar su nación íbera, tartessa, lusitana, cartaginesa, bética, romana, visigoda, del emirato, del califato, del reino taifa, castellana, del imperio español, del reino de España, de Andalucía, de la provincia sevillana, de su ciudad, de su barrio (la de Triana contra la Macarena, cantaba Sabina)... Y en un mismo territorio surgen tantas naciones como historia haya escrita, con su derecho a formar Estado independiente.
No me enrollo más. Dejo la charlita política e histórica para otros lugares. Concluyo con las tres ideas que realmente quería escribir:
Uno: El concepto de nación, y el nacionalismo, son artificios para manejar a la masa. No hay nación natural, sólo artificial. Ningún individuo libre y racional debería identificarse con unos colores antes que con otros por haber nacido en un territorio por el que ha corrido (y correrá) mucha más historia de la que se habla en los libros. Nuestra única patria debería ser la humanidad.
Dos: Lo anterior no quita que, todo pueblo nación que proclame su independencia está en derecho de hacerlo, y la comunidad internacional debe apoyarlo mientras siga defendiendo el modelo de Estado-Nación. Da igual que se llame Kósovo, Tíbet o Cataluña. Los españoles son muy dados a la incoherencia de defender a los tibetanos como oprimidos y de criticar a los catalanes como independentistas.
Tres: Lo realmente triste es que la masa se siga fijando en naciones, en lugar de mirar hacia delante, hacia el futuro. La sociedad global, en un mundo plurinacional, no puede basarse en los Estados-Nación, sino en otra cosa. (Qué nación puede quedar actualmente en una ciudad como New York, por ejemplo). Sin embargo, siempre quedarán políticos que aprovechen el oportunismo para dirigir a la masa a sus intereses particulares, y convencerla de que las crisis no son culpa de su mala gestión, sino de la represión ejercida por los extranjeros.
La nación es un concepto que se inventaron los reyes porque necesitaban convencer a millones de súbditos para que le obedecieran, que aceptaran sus leyes, que fueran a la guerra por defender sus fronteras, y que pagaran sus impuestos para llenar las arcas reales. Antes de esto no había nación ninguna. Había un estado feudal, donde unos señores eran dueños de una tierra y sus siervos le obedecían. La figura del rey era más diplomática que autoritaria. Y el estado estaba conformado, en población, por las personas que vivían en los feudos; y, en gobiernos, por la aristocracia propietaria. Aún así, si era difícil mover a un ejército motivado sólo por esto, siempre quedaba la religión. Ningún soldado fue más animado a la guerra (por nueve veces) que los cruzados, a pesar de que (por nueve veces) la expedición terminara en un rotundo fracaso.
Con el cambio de sistema político y el aumento del poder del rey, era necesario una mejor excusa para llevar a los súbditos a la contienda. Y, definitivamente, cuando el Estado-Nación se convierte en paradigma hegemónico de sistema político será cuando caigan las monarquías y aparezcan los regímenes democráticos. Porque... ¿cómo obligar a un pueblo a obedecer a un gobierno que ni es rey, ni heredero de ninguna sangre azul, ni elegido por dios? ¿Por quién morir en batallas sin sentido que no interesan a nadie? ¿Cómo pagar impuestos si mi tierra es mía y no de ningún señor? Muy sencillo. Compartimos una historia común, una cultura, unos héroes, unos símbolos, una bandera y un himno. No permitiremos que hagan daño a nuestra nación. Nuestro sentimiento y amor a la patria es superior a cualquier cosa. Un invento magnífico.
Sobre el nacionalismo hemos construido nuestras actuales sociedades y estados. Y sobre él en parte seguimos (sólo hay que echar un vistazo a unos Juegos Olímpicos). Sin el concepto de nación quizá hubiera sido imposible lograr la democracia.
Pero aparte de sus bondades, también quedan algunas lagunas... Se puede identificar como nación una comunidad que tiene en común una serie de rasgos culturales como lengua, religión, tradición e historia. Pero claro, dependiendo del intervalo de fechas por el que optemos, nos pueden surgir unas naciones u otras. Así, un sevillano, por ejemplo, puede reclamar su nación íbera, tartessa, lusitana, cartaginesa, bética, romana, visigoda, del emirato, del califato, del reino taifa, castellana, del imperio español, del reino de España, de Andalucía, de la provincia sevillana, de su ciudad, de su barrio (la de Triana contra la Macarena, cantaba Sabina)... Y en un mismo territorio surgen tantas naciones como historia haya escrita, con su derecho a formar Estado independiente.
No me enrollo más. Dejo la charlita política e histórica para otros lugares. Concluyo con las tres ideas que realmente quería escribir:
Uno: El concepto de nación, y el nacionalismo, son artificios para manejar a la masa. No hay nación natural, sólo artificial. Ningún individuo libre y racional debería identificarse con unos colores antes que con otros por haber nacido en un territorio por el que ha corrido (y correrá) mucha más historia de la que se habla en los libros. Nuestra única patria debería ser la humanidad.
Dos: Lo anterior no quita que, todo pueblo nación que proclame su independencia está en derecho de hacerlo, y la comunidad internacional debe apoyarlo mientras siga defendiendo el modelo de Estado-Nación. Da igual que se llame Kósovo, Tíbet o Cataluña. Los españoles son muy dados a la incoherencia de defender a los tibetanos como oprimidos y de criticar a los catalanes como independentistas.
Tres: Lo realmente triste es que la masa se siga fijando en naciones, en lugar de mirar hacia delante, hacia el futuro. La sociedad global, en un mundo plurinacional, no puede basarse en los Estados-Nación, sino en otra cosa. (Qué nación puede quedar actualmente en una ciudad como New York, por ejemplo). Sin embargo, siempre quedarán políticos que aprovechen el oportunismo para dirigir a la masa a sus intereses particulares, y convencerla de que las crisis no son culpa de su mala gestión, sino de la represión ejercida por los extranjeros.
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