sábado, 20 de marzo de 2010

Primavera

Algunos días uno camina más cansado que de costumbre.
Esos días en los que es eterno seguir esperando en los semáforos,
en los que nos damos cuenta que hay alrededor demasiado ruido,
demasiada gente, demasiado tráfico, demasiado humo...
Días en los que ya nos cansamos de buscar aparcamiento.
En los que necesitamos cortarnos el pelo para librarnos de algo.
Ese día en el que recuerdas que estás solo.
En el que te gustaría no tener hambre para no tener que comer.
Y cuando cae la noche, te pierdes en exceso de chocolate,
o bebes solo, o caminas solo, o sólo piensas sin querer pensar.
Esos días en los que ya empiezas a creer que ha llovido demasiado.
Cuando no recuerdas si el cielo es gris azulado o azul grisáceo.
Esos días en los que te metes en la cama un tanto derrotado,
como más viejo, más dolorido y más aburrido. Pero sin sueño.
E intentas dormir, meciendo los ojos cual bebé inquieto.
Recordando, que como siempre, mañana será otro día.
Y recordando, que quizás, mañana, ya sea primavera.



            De vuelta y vuelta - Jarabe de palo

domingo, 14 de marzo de 2010

Efemérides: Marx


La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.
Karl Heinrich Marx. Filósofo alemán.
(5 de mayo de 1818 - 14 de marzo de 1883). 

De quién eres

de lágrimas escondidas
de caricias olvidadas
de errores y caídas
de juegos en la cama
de ideas do caminas
de tiempo que se acaba
de amor en la retina

lunes, 8 de marzo de 2010

¿Dónde?

A veces nos encontramos a nosotros mismos muy lejos de nuestras casas.

Tengo un hogar en cada rincón de mi cuerpo, desde el ombligo al pliegue de la axila.

Cualquier recoveco es bueno para cometer locuras.

El azar va jugando con nosotros, acercándonos y deshilachándonos a su antojo, formando una madeja de comunicaciones y miradas por la que se mueven los impulsos eléctricos de la vida. Sólo hay que estar abiertos a que el dónde sea cualquier parte. En la palabra dónde caben todos las pulgadas del planeta, todas las estructuras de cemento, todos los milímetros de piel.

Hay personas en el mundo que sabemos que, por grande y ancho que éste sea, no las vamos a perder.

Jugar al escondite.

(Risa traviesa)

Perderse por vericuetos intransitables, olvidando el dónde por propia voluntad, desterrando constelaciones aprendidas, rasgando mapas de orientaciones y premisas ancestrales.

Cerrar los ojos. Dar vueltas. Saborear el mareo. Y tocar al otro, con el erotismo de la Gallinita Ciega.

(jadeos)

domingo, 7 de marzo de 2010

Nuboso

Cae tan dura a veces la lluvia,
cae tan diferente desde mi ventana,
tan distinta y distante a la tuya...
Ver llover cuan bello es
cuando mi refugio es tu abrazo,
mi rincón entre las mantas.
Mas sentir cuan triste es
cuando conmigo llora el cielo,
con hastío y con pesadez,
sin abrazos y sin ganas...

martes, 2 de marzo de 2010

El lobo estepario

La mirada no sólo criticaba a aquel orador y pulverizaba al hombre célebre con su irresistible ironía; eso era en ella lo de menos. La mirada era mucho más triste que irónica, era insondable y amargamente triste; su contenido era una desesperanza callada, en cierto modo irremediable y definitiva, y en cierto modo también convertida ya en forma y hábito. Con su desolado resplandor iluminaba no sólo la persona del envanecido conferenciante y ridiculizaba y ponía en evidencia la situación del momento, la expectativa y la disposición del público y el título un tanto presuntuoso del discurso anunciado -no, la mirada del lobo estepario atravesaba penetrante todo el mundo de nuestro tiempo, toda la fiebre de actividad y el afán de arribismo, la vanidad entera y todo el juego superficial de un espiritualismo fementido y sin fondo-. ¡Ay!, y por desgracia la mirada profundizaba aún más, llegaba no sólo a los defectos y a las desesperanzas de nuestro tiempo, de nuestra espiritualidad y de nuestra cultura: llegaba hasta el corazón de toda la Humanidad, expresaba elocuentemente en un solo segundo la duda entera de un pensador, de un sabio quizá, en la dignidad y en el sentido general de la vida humana. Aquella mirada decía: "¡Mira, estos monos somos nosotros! ¡Mira, así es el hombre!" y toda celebridad, toda discreción, todas las conquistas del espíritu, todos los avances hacia lo grande, lo sublime y lo eterno dentro de lo humano se vinieron a tierra y eran un juego de monos...
Hermann Hesse
El lobo estepario

jueves, 25 de febrero de 2010

Sabina

Ser mujer era para Sabina un sino que no había elegido. Aquello que no ha sido elegido por nosotros no podemos considerarlo ni como un mérito ni como un fracaso. [...] Rebelarse contra el hecho de haber nacido mujer le parece igual de necio que enorgullecerse de ello.
Milan Kundera
La insoportable levedad del ser
Cuando hace años leí este magnífico libro de Kundera descubrí que Sabina era un nombre de mujer, a parte del apellido de Joaquín. Me gustó tanto que decidí que era buen nombre para una hija, si la tuviera algún día, cosa que no creo hacer.

Sabina es un arbusto o algo así... ¿no?

Hoy, en medio de un atasco mientras llovía, escuchaba en la radio que los fuertes vientos de Febrero han acabado con la vida de una sabina emblemática (además de arbusto también es un apreciado árbol) que alcanzaba los 19 metros de altura. Estaba catalogado como uno de los árboles singulares de España por Bosques sin Fronteras. Clasificación de aquellos que por su antigüedad, tamaño o experiencia merecen ser destacados. Tejos milenarios venerados por los celtas, castaños de más de 12 metros de perímetro, el árbol de Guernica, eucaliptos de 80 metros de altura...

Y entre la lluvia y las bocinas no dejaba de imaginarme esa sabina de 800 años, con tanta vida enraizada, rindiéndose cansada y abatida ante el viento impiadoso. Aguantando los azotes hasta que sus más de 5 metros diametrales de tronco deciden abandonar, resquebrajarse y romperse.

Hasta aquí hemos llegado. Y acompañado por el cielo gris, se hizo el mundo un poco más triste.

Algunos árboles singulares